La crisis de la margarina

Pues ahora resulta que la margarina es lo peor de lo peor junto al aceite de palma y la leche. La alimentación cada vez se parece más a la moda textil, esto se lleva, esto no, y si una cosa no se lleva esta temporada, tal vez sea tendencia el verano que viene: si hace unos años la mantequilla estuvo denostada y nadie en su sano juicio la comía por la cantidad de colesterol que tenía, pues ahora resulta que tampoco es para tanto y que quien realmente debe ser eliminada de nuestra nevera es la margarina. ¡Nos van a volver locos!

El problema que yo veo con todo esto es que no sabes a quién creer porque existen pocos expertos reales y mucho gurú que no tiene ni idea. Y eso sin contar con todos los opinadores interesados. Es lo que sucede con la moda de la comida ecológica: mucha gente confía en ella porque es más sana, dicen, aunque no existen datos científicos concluyentes de que los productos ecológicos sean mejores (ni peores) que el resto.

El otro día leí un artículo en el que un profesor de biotecnología de una Universidad afirmaba que buena parte de los productos ecológicos no eran más que un timo que hinchaban los precios sin ninguna justificación amparándose en ese halo de ser más saludable que los demás cuando no existe ningún estudio que lo justifique.

El otro día, en el supermercado, mi mujer empezó a buscar mantequilla. Yo le pregunté si no prefería margarina que se unta mejor, (y ella adora las tostadas con margarina) pero me dijo que no: “la margarina lleva aceite de palma y grasa trans”. Así compró un paquete de mantequilla, pero como se unta muy mal, ahí sigue en la nevera, y me parece a mí que seguirá ahí hasta que caduque.

Yo tengo pocas esperanzas sobre la industria alimentaria, hay tantos intereses, tantos lobbys, (el lobby pro aceite de palma, el lobby anti aceite de palma, etc.) que, al final, el consumidor está desprotegido porque no sabe a qué atenerse. ¿Y qué nos queda? Tener una granja y un huerto y adiós a la civilización.

Regalos por ser un cliente fiel

Siempre pensé que lo de los clubes de puntos de las marcas comerciales era un engaño. Sobre todo por la experiencia que tuve cuando quise conseguir regalos con una empresa de tabaco y otra de alimentación. En ninguno de los dos conseguí mi objetivo.

En el primero de ellos, porque debía fumar 100 cigarrillos al día (o robar un estanco) para conseguir el premio. No calculé bien. Si habéis mirado alguna vez el folleto de una de estas marcas de tabaco, siempre suele aparecer un súper premio que es el descapotable rojo tipo Mustang. Obviamente, es imposible de conseguir. Ni lo intentes. Pero yo solo quería un mechero Zippo, edición limitada. Tampoco. Por suerte para mi, dejé de fumar y me olvidé de Mustangs y mecheros.

Hace unos años pensé: ¿cuál es la marca que más consumo? Central Lechera Asturiana. Si es la marca de la que más productos consumo tal vez sí pueda beneficiarme y obtener algún regalo. Y así es como me hice socio del club asturiana confiando en tener más suerte que la última vez que opté a un premio en el club de una empresa de alimentación de la que no recordaré su nombre para no hacer publicidad…

Recuerdo que mi familia y yo coleccionamos códigos de barra de los envases de un producto para conseguir no se qué premio. Ni recuerdo el premio, pero es posible que fuese algo sin demasiado valor, tipo unas sartenes o algo así. Lo que sí recuerdo bien es que una vez que terminamos de coleccionar, mandamos una carta y un tiempo después recibimos una contestación en la que se nos negaba el premio: al parecer alguno de los códigos de barra no estaba en condiciones óptimas. Todavía hoy sigo sin comprar productos de esa empresa. Veto de por vida.

Por suerte, conocí el club asturiana de la Central Lechera. Y con él, no he tenido ninguna mala experiencia.  El último regalo al que estoy optando es una bicicleta personalizable de piñón fijo, de esas que están ahora de moda.  Y la pienso conseguir, ya sabe la Central Lechera a lo que se arriesga si no la consigo…

Cremas: un comodín para comer sano cuando hay prisa

Si te gusta cuidarte pero no tienes demasiado tiempo para cocinar cuentas con dos aliados muy buenos: las recetas de crema cocina fácil y el congelador. Y es que la mayoría de las cremas aguantan muchos días en la nevera, pero además pueden congelarse y consumirse otros días con mucha facilidad.

Necesitas una olla de un cierto tamaño para poder hacer cantidades de crema importantes y tener suministro para todo un mes sin tener que cocinar cada fin de semana. En la olla debes de poner a cocer verduras de todo tipo troceadas, todas son aptas así que elige las que más te gusten, pero trata de moderar las cantidades de aquellas que puedan ser más pesadas, como la coliflor o las más flatulentas como la cebolla o las coles de Bruselas. No olvides un poco de patata, que le dará una fantástica textura a la crema.

En una olla a parte cuece pollo, mejor si lo haces con hueso y con piel porque el caldo que resulte tendrá mejor sabor. Y en una tercera, puedes cocer pescado. Las cremas pueden ser un primer plato fantástico, pero si se les añade pollo o pescado se convierten en un plato único muy nutritivo y con muy pocas calorías.

Cuando el pollo y el pescado estén listos vierte el caldo de cada uno de ellos en un cuenco y limpia la carne tirando la piel, espinas, huesos y demás. Usa parte de la sopa de verduras para hacer crema con la batidora. Puedes añadirle un poco de nata líquida baja en grasas o un chorrito de aceite de oliva para conseguir una textura más cremosa.

Puedes guardar la crema en recipientes de plástico aptos para congelar, pero un truco para que no te ocupe demasiado espacio es ponerla en bolsas especiales para congelado con cierre zip hermético. Ponle a cada bolsa una pegatina con el contenido y la fecha en la que la congelas. No olvides que debes de esperar a que la crema esté fría para meterla en el congelador.

Otra parte de la sopa de verduras debes de mezclarla con el pollo y con el caldo de pollo colado para hacer una crema diferente. Usa la cantidad de caldo de cada sabor que veas conveniente. Haz lo mismo con el pescado y obtendrás bolsas de crema de verduras, de verduras con pollo y de verduras con pescado deliciosas, muy sanas y que solo tienes que descongelar cuando quieras usarlas.