¿Cuáles son los vestigios romanos del litoral de Galicia?

El legado romano de Galicia va más allá de la Torre de Hércules o las murallas lucenses. Las huellas de esta antigua civilización pueden rastrearse también en el litoral, incluso en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Para muestra, la colonización de las Islas Cíes comenzó en el Paleolítico, pero la vida de sus habitantes primitivos —los herminios— terminó abruptamente hacia el siglo primero antes de Cristo, cuando Julio César sometió sus últimos reductos en este archipiélago.

Las evidencias de este episodio histórico provienen del Castro de As Hortas y se conservan en forma de cerámicas, ánforas, téngulas y otras reliquias, que hoy se exponen en el Museo de Pontevedra. Nuevos hallazgos junto a la playa de Rodas han reforzado la creencia de una ocupación prolongada en este territorio insular.

Pero los antiguos romanos no fijaron sus miras únicamente en las Cíes. También la cercana isla de Ons fue convertida en un importante centro industrial entre el primer y el cuarto siglo después de Cristo. Como ejemplo, pueden citarse las ruinas de la fábrica de salazón que aún descansan en la playa de Canexol, en la parte oriental del archipiélago. Otro complejo industrial, esta vez relacionado con la producción de tinte púrpura, se conserva en el Castelo dos Mouros.

Frente al municipio de Oia, la isla de Toralla también es depositaria de importantes restos de época romana, presumiendo de acoger el único yacimiento excavado en su totalidad. Se ubican aquí desde una necrópolis hasta unas factorías de salazón, sin mencionar un castro prerromano que dataría de la Edad del Hierro.

Por su parte, Sálvora y Cortegada tampoco han permanecido ajenas a la romanización, aunque sus yacimientos son poco impresionantes para el visitante casual. Se ubican en las playas de Areal dos Bois y del Almacén, donde se han localizado conchas y fragmentos cerámicos de época latina.