Pese al endurecimiento de las leyes antipiratería, el uso y distribución no autorizado de materiales protegidos por derechos de autor no ha perdido fuerza. Al contrario, este mercado sumergido provoca cada año pérdidas cuantificables en miles de millones de euros solo en España. Todas las empresas, sin importar su tamaño o sector, se ven afectadas por esta amenaza, al punto de contratar a un abogado especialista en derecho digital Coruña y otros municipios.
Como advierten los expertos en esta rama del Derecho, la piratería informática es un delito extraordinariamente diverso y heterogéneo. Comprende desde la copia de softwares sin permiso, el phishing y el fraude con NTFs, hasta la falsificación documental y la reventa de archivos digitales sujetos a copyright.
En concreto, la piratería en internet es una de sus manifestaciones más extendidas. Consiste en la difusión de música, películas, videojuegos, programas y otros contenidos sin el consentimiento de sus autores. Se utilizan para ellos programas de intercambio de archivos P2P y sitios web de descarga directa, como los famosos eMule y The Pirate Bay, respectivamente.
Por su parte, la piratería de revendedores opera a través de la fragmentación de copias únicas de software que se comercializan bajo la identidad de una firma autorizada. Cuando se revenden programas o utilidades sueltas de una suite mayor, recibe el nombre de unbundling y es un delito reconocido porque infringe las licencias.
Los piratas informáticos también acceden a sistemas y redes sin autorización, y aunque este intrusismo puede cometerse sin intención maliciosa, constituye un delito. Los hackers de sombrero negro llegan a destruir, alterar o sustraer información sensible de empresas y organismos públicos.
Menos conocido es el abuso de la licencia o servicio contratado, ya sea de un servidor web, una licencia de software, etcétera. Este escenario se produce cuando una compañía distribuye entre veinte de sus empleados una licencia limitada a cinco o diez en sus términos y condiciones.